
(ARN/5-2-2012) Cuando
murió Juan Domingo Perón, recuerdo varias paredes en barrios de
Capital y el conurbano bonaerense pintadas con la leyenda: "Cada
peronista es Perón". La frase podía dar lugar a varias
interpretaciones. Desde el reverdecer del "vandorismo" que pretendía un
peronismo sin Perón, cuando el líder estaba exiliado en España, hasta
una máxima que se inspiraba en la afirmación de Evita cuando dijo
"yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a
la victoria".
Ante el fallecimiento de Néstor Kirchner creo que no fueron pocos
los que pensaron que se les presentaba una nueva posibilidad de
"acomodarse" en posiciones de liderazgo, sin tener el cuerpo apropiado
para soportar semejante traje. La reacción firme y la ascendencia de
Cristina sobre la mayoría de la sociedad pusieron entre paréntesis esas
ambiciones de los mediocres de siempre. Las elecciones de Octubre de
2011 parecieron ser el tiro de gracia para esos personajes oscuros.
Pero hete aquí un pequeño detalle: la Constitución nacional no permite
la reelección indefinida. Es previsible entonces, que esos seres
mezquinos, y algunos otros con aspiraciones de prócer, resuciten sus
viejos sueños de ser los propulsores de una continuidad del "modelo"
o del "proyecto nacional", aplastando incluso a los hoy jóvenes
futuros dirigentes que volvieron a soñar y a militar activamente luego
del desastre nacional de comienzos de siglo.
Es necesario aclarar a ésta altura del análisis, que no me estoy
refiriendo a Hugo Moyano. O mejor dicho, sólo a Hugo
Moyano. Son muchos más, algunos de ellos insospechables de cometer actos
de traición o de pensar más en su propio espacio de poder que en el
bienestar de las generaciones futuras, como interpretamos a la
actualidad suramericana muchos hombres y mujeres de las más variadas
posiciones ideológicas, oficios y circunstancias.
Quién al observar el "aquí y ahora" no experimenta cierta
sensación de desconcierto y hasta desconfianza por internismos en el
seno del todos los sectores que dicen “apoyar al modelo”, padece
ceguera selectiva o es un hipócrita. No me estoy refiriendo a políticas
de Estado ni de gestión que prosiguen su camino coherente con lo
propuesto por Cristina Fernández de Kirchner y, más atrás en la
historia, por su esposo desde 2003 e, hilando fino, por el propio Perón
en 1945. Para evaluar la realidad, a veces es necesario interpretar
lo que ciertos personajes callan públicamente pero hacen cotidianamente.
Pero, sin embargo, la gestión corre serio riesgo de desnaturalizarse si
se profundizan las ambiciones personales o sectoriales en pugna. No
queremos esperar para escribir ésta nota que lleguen los días
posteriores a las elecciones de medio término de 2013 cuando,
indudablemente, mostrarán sus espantosos colmillos aquellos que abusan
de la política como instrumento para su propio beneficio y no como
herramienta para el bienestar social general. Es que, cuando llegue ese
momento, el 2015 sin la posibilidad de Cristina candidata estará cada
vez más cerca. Y la sangría por ocupar el lugar de "sucesor" será
inevitable.
Pero quien deba asumir semejante responsabilidad, no será sucesor o
sucesora de cualquier Presidente ni mandato. Deberá "recoger varios
nombres y llevarlos como bandera a la victoria". Y no es una tarea que
cualquiera pueda asignarse tan fácilmente. Deberá ser alguien que siga
la sintonía con toda la región suramericana y no se aparte del camino
elegido por casi todos los pueblos de la región. Nadie que piense
"pequeñito" (parafraseando a Cristina) estará a la altura de las
circunstancias.
Y, como es mucho más fácil descubrir a los ineptos que a un líder de las
características mencionadas, aquellos comenzaron a mostrar sus uñas no
bien Cristina asumió su segundo mandato. Viejas prácticas de la
politiquería barata territorial (y no tanto) están renaciendo: peleas
por espacios de poder en lugar de debate de ideas, acompañando al
"proyecto nacional" desde la profundidad de los principios y no desde la
pequeñez de los cargos públicos. Desmantelamiento de estructuras
eficientes de administración pública por el sólo hecho de haber sido
creadas por antecesores y desplazamiento de quienes, hasta diciembre de
2011, fueron verdaderos escuderos del "modelo". Reclamos gremiales
usados como arma política para acceder a espacios de Poder y
descalificación política de otros reclamos sindicales que son genuinos.
Enfrentamientos públicos en sordina de referentes de vaya a saber quién,
que hasta diciembre del año pasado eran impensables. Sólo para citar
algunos ejemplos de la decadencia de la política que, si no detenemos a
tiempo, puede lastimar como una metástasis la recuperación de los
sueños, la militancia y la esperanza de vastos sectores de la sociedad
argentina.
Volviendo a la pregunta del título de ésta nota, recordemos lo que
Cristina dijo en Avellaneda alguna vez: "yo estoy de paso, no
permitan que nos quiten lo que conseguimos". Ella misma sabía y sabe
que éste tipo de sangrías por espacios de Poder son previsibles y hasta
naturales en una sociedad a la cual le arrebataron los sueños en tantas
ocasiones. Convengamos en que son muchos más los ambiciosos que los
verdaderos "cuadros políticos" en nuestro paisaje político, sin ser
exclusiva de oposición u oficialismo esta realidad.
A la pugna de intereses entre la política y las corporaciones que
enfrenta éste modelo de país proyectado, ahora debemos sumarle la puja
intestina de espacios políticos dentro del propio oficialismo. De tal
modo, cualquier gestión de gobierno puede resentirse. Éste breve
artículo de opinión sólo pretende anticiparse y prevenir. Los futuros
traidores a Cristina llevan la traición en sí mismos. Como la alegoría
del escorpión. Comenzarán traicionando a quienes efusivamente llaman
"compañeros". Luego de 2013 les tocará el turno de traicionar a Cristina
y, de ese modo, demostrarán que jamás les interesó el proyecto común
suramericano, las lágrimas de tantos adolescentes en Plaza de Mayo
cuando falleció Néstor Kirchner ni los sueños de Latinoamérica unida que
heredamos de nuestros próceres continentales.
Personalmente, no sé si existirá kirchnerismo sin Cristina. Es muy
pronto para evaluarlo. De lo que sí estoy convencido, es de que los
recursos naturales no renovables se agotan en el planeta, y vivimos en
un continente privilegiado y llamado a ser protagonista de la historia
por venir. Y ellos, los ex titanes del capitalismo en llamas, vendrán
por nosotros. La crisis del capitalismo aún no llegó a su punto más
delicado. El gigante capitalista apenas está herido y todavía no empezó
a sacudirse, dañando todo a su alrededor.
Estos grandes temas actualmente no son prioridad en varias mentes
pequeñas que hoy disputan cargos futuros o herencias políticas. El
camino elegido por los pueblos suramericanos parece ser el correcto
pero, como dijimos en otra nota, "el león no muere atacado por otras
fieras, sino por los gusanos que llevan en sus entrañas". Será
fundamental señalarlos a tiempo y no esperar que sea demasiado tarde.
Por nuestra parte, asumiremos esa responsabilidad con la misma pasión
con la cual apoyamos la Ley de Medios y enfrentamos con nuestra pluma a
la corporación económica desestabilizante allá por 2008. Creemos en un
periodismo comprometido con su sociedad y con la honestidad intelectual
necesaria como para no proclamar una "independencia" engañosa que la
derecha utiliza como herramienta política en toda la región. Esa es la
manera que elegimos de comprometernos con nuestra sociedad, “cuidando
lo que conseguimos”.
Y hoy, pensamos lo mismo que escribimos y firmamos hace más de tres
años: al país y al proyecto continental hay que cuidarlo no sólo de los
privilegiados de siempre que lo enfrentan, sino también de quiénes dicen
apoyarlo y hasta de quiénes ocupan cargos públicos. Porque, el león no
muere atacado por otras fieras...
Fuente: agenciaelvigía.com.ar / Dante López Foresi







